Un equipo de investigadores brasileños ha desarrollado un pequeño sensor capaz de detectar dopamina en lágrimas artificiales. El dispositivo, basado en grafeno y presentado en la revista ACS Omega, abre una vía para investigar métodos sencillos y no invasivos que permitan monitorizar biomarcadores relacionados con enfermedades neurológicas. Pero todavía queda un paso fundamental: comprobar si funciona con la misma precisión en personas y si la información obtenida tiene realmente utilidad clínica.
Lloramos por tristeza, alegría o simplemente porque nuestros ojos necesitan mantenerse hidratados. Pero una lágrima es mucho más que agua.
Contiene proteínas, electrolitos, metabolitos y otras moléculas capaces de proporcionar información sobre nuestro organismo. Precisamente por eso, las lágrimas están despertando el interés de los investigadores como una posible fuente de biomarcadores.
Ahora, científicos de la Universidad Federal de Pelotas, en Brasil, han desarrollado un sensor electroquímico capaz de detectar cantidades muy pequeñas de dopamina en un fluido que reproduce la composición de las lágrimas humanas (Toward Non-Invasive Neurological Biomarker Monitoring: Dopamine Sensing in Tears with Laser-Induced Graphene Electrochemical Sensors).
La dopamina es uno de los principales neurotransmisores del cerebro y participa en funciones tan diferentes como el movimiento, el aprendizaje, la motivación y la regulación emocional.
Las alteraciones del sistema dopaminérgico están relacionadas con diferentes enfermedades neurológicas y psiquiátricas. El ejemplo más conocido es la enfermedad de Parkinson, en la que se produce una pérdida progresiva de neuronas productoras de dopamina en determinadas regiones cerebrales.
La dopamina también está presente en las lágrimas humanas. Investigaciones anteriores ya habían demostrado que puede detectarse y cuantificarse en este fluido, lo que plantea una posibilidad interesante: ¿podrían las lágrimas proporcionar información sobre determinados procesos relacionados con el sistema nervioso?
Un pequeño sensor fabricado con láser
Para intentar responder a esa pregunta, los investigadores han utilizado una tecnología denominada grafeno inducido por láser.
Mediante la aplicación de un láser sobre un material plástico se genera una superficie de carbono conductora que funciona como electrodo. Cuando la dopamina entra en contacto con ella se produce una reacción electroquímica que el dispositivo puede medir.
El sensor consiguió detectar concentraciones muy pequeñas de dopamina en lágrimas artificiales y diferenciarla de otras sustancias que podrían interferir en la medición. El rango analizado incluye concentraciones compatibles con las descritas anteriormente en lágrimas humanas. (pubs.acs.org)
Además, se trata de una tecnología potencialmente barata y sencilla de fabricar, dos características importantes si algún día se quisiera convertir en un dispositivo de uso habitual.
Los investigadores han demostrado que su sensor puede detectar dopamina en lágrimas artificiales, pero no lo han utilizado para diagnosticar Parkinson ni otras enfermedades neurológicas. Tampoco se ha demostrado que una determinada concentración de dopamina en las lágrimas permita conocer directamente lo que está ocurriendo con este neurotransmisor en el cerebro.
Antes será necesario probar el dispositivo con muestras humanas reales, conocer cuánto varían normalmente los niveles de dopamina entre personas y estudiar si existen diferencias suficientemente claras entre individuos sanos y pacientes con determinadas enfermedades. (acs.org)
Por tanto, estamos ante una nueva herramienta de investigación, no ante una prueba diagnóstica.
Las lágrimas interesan cada vez más a la neurología
El trabajo forma parte de una línea de investigación mucho más amplia.
Otros científicos están estudiando en las lágrimas moléculas relacionadas con enfermedades neurodegenerativas. En 2026, por ejemplo, diferentes investigaciones han analizado la presencia y actividad de alfa-sinucleína, una proteína estrechamente vinculada al Parkinson, en muestras lagrimales.
También se investiga si determinados biomarcadores presentes en las lágrimas podrían aportar información sobre la enfermedad de Alzheimer.
La ventaja resulta evidente. Obtener una muestra de lágrimas es rápido, barato, prácticamente indoloro y permite repetir el análisis tantas veces como sea necesario.
El gran reto consiste ahora en demostrar que la información que contienen es suficientemente fiable para tener utilidad clínica.
El sensor desarrollado por los investigadores brasileños supone un pequeño paso en esa dirección. No permite saber todavía si una persona tiene Parkinson observando sus lágrimas, pero demuestra que podemos detectar en ellas moléculas relacionadas con el funcionamiento del sistema nervioso utilizando dispositivos cada vez más sencillos.
Las lágrimas siempre han servido para expresar lo que sentimos. Quizá algún día también puedan ayudarnos a saber algo de lo que está ocurriendo en nuestro cerebro.
Estudio de referencia
Gonçalves LM, Lopes BV, Khan S, Carreno NLV. Toward Non-Invasive Neurological Biomarker Monitoring: Dopamine Sensing in Tears with Laser-Induced Graphene Electrochemical Sensors. ACS Omega. 2026;11(24):36141–36150. DOI 10.1021/acsomega.6c03287. (pubs.acs.org)
